A continuación, os facilitamos algunos consejos prácticos para aquellos padres cuyos hijos deben usar gafas, ya que seguramente duden acerca de la forma de las gafas o cómo actuar si el niño no las quiere:

Gafas de puente bajo o incluso invertido

El puente de las gafas es la unión entre las lentes de los ojos. Si el puente está en la parte superior, al escurrirse en la nariz chata de los niños, éstos enseguida miran por encima de ellas.

Gafas redondas u ovaladas

Para evitar que los niños miren por encima de las gafas, éstas no deben ser rectangulares de poca altura.

Monturas de pasta

Las gafas de pasta se adaptan mejor que las metálicas ya que estas últimas se apoyan mediante unas plaquetas de silicona en la lateral de la nariz. Como los niños tienen la nariz más pequeña, las plaquetas enseguida se aflojan y las gafas descienden.

Comprobar que el ojo quede centrado con respecto a la lente

Además, al mirar hacia arriba y abajo, el niño debe seguir morando por dentro de la lente sin molestarle la montura. En los bebés es mejor elegir una montura blanda (de silicona, por ejemplo) ya que permiten que el niño se apoye sobre ellas, cuando se queda dormida en el cochecito de paseo o en la sillita del automóvil.

Gafas mal adaptadas

El ojo queda descentrado respecto a la montura y en cuanto mire hacia arriba le molestará el marco de la gafas.

En niños pequeños utilizar sistemas para evitar que las gafas se pierdan o se rayen

Un buen método es que de las varillas de las gafas salga un cordón, sujetado mediante un imperdible al jersey del niño (por la espalda).

Es también frecuente utilizar una goma por detrás para que las gafas se ajusten, pero es molesta y puede resultar incómoda si está muy apretada. Así pues, una mejor opción es curvar las varillas, rodeando las orejas sin producir rozaduras.

Las gafas como elemento positivo

Si tu hijo tiene 3 o 4 años, déjale participar en la elección del color de la montura. Eso le hará sentir importante y le hará más ilusión llevar gafas. Dile que las gafas son suyas y que aunque otros niños se las quieran probar no se las debe dejar. Eso convierte a la gafa en un objeto de deseo del cual él es el poseedor.

Es muy importante que no oiga comentarios del tipo “¡pobrecito”! o “¡qué mala suerte! Tiene que llevar gafas”

Hazle fotos divertidas con gafas para que se vea guapo y, sobretodo, no le hagas quitar las gafas para hacerle una foto a menos que sea imprescindible.

Tener gafas de repuesto

Es bueno que los niños tengan dos gafas, ya que no es raro que las rompan o se las olviden.

Con niños más mayores

Se debe intentar ser más condescendiente, pues para ellos significa un cambio en su imagen y lo ven como negativo. En estos casos es muy importante que ellos elijan la montura, informarles de las modas, permitirles que tengan más de una gafa (una para el colegio y otra “para salir”)